Cosas y Casos

Aprendizaje Organizacional, Innovacion, Liderazgo, Mercado Laboral y Organizaciones del Futuro

Monday, January 12, 2026

Tres Formas Prácticas de Incrementar la Productividad en un Emprendimiento

Los períodos de incertidumbre económica tienden a exponer una dura realidad para los emprendedores: no se puede esperar a que las condiciones externas mejoren para actuar. El aumento de los costos en los insumos, consumidores cada vez más cautelosos y una competencia creciente generan, en los nuevos emprendimientos y los pequeños negocios, una intensa presión para hacer más con menos. Paradójicamente, muchos emprendedores responden a esta realidad con una mentalidad de “esperar y ver”, con la ilusión de que las condiciones del mercado se estabilizarán en algún momento y evitar, de esta manera, introducir cambios. Lamentablemente, la ilusión no es una estrategia.

Si bien los emprendedores no pueden controlar la inflación, las tasas de interés ni las cadenas de suministro globales, sí tienen una influencia significativa sobre lo que ocurre dentro del emprendimiento. La productividad, es decir, cuán eficazmente una empresa transforma recursos en valor, se convierte en uno de los factores más poderosos no solo para la supervivencia, sino también para el crecimiento. Mejorar la productividad no consiste en trabajar más horas; consiste en diseñar una organización capaz de eliminar desperdicios, definir claramente cómo se realiza el trabajo e invertir de manera inteligente en herramientas que mejoren la eficiencia interna.

1. Reducir desperdicios: hacer visibles los costos invisibles

Las mejoras más simples en productividad a menudo no provienen de hacer cosas nuevas, sino de dejar de hacer actividades que no agregan valor. Los principios de la administración con enfoque Lean definen el desperdicio como cualquier uso de tiempo, esfuerzo o recursos que no incrementa valor desde la perspectiva del cliente. Este concepto suele resumirse a través de diferentes categorías como por ejemplo productos defectuosos, excesos en producción e inventarios, retrasos en los plazos, deficiente asignación de recursos, duplicación de tareas, movimiento innecesario de recursos, entre otros.

El desperdicio existe en todas las organizaciones, independientemente de su tamaño o industria. En los emprendimientos nuevos, a menudo el desperdicio se “esconde” detrás de los procesos informales y de lo que parece “urgente”. Por ejemplo, un equipo de logística de distribución que debe repetir el proceso de pedido de clientes debido a especificaciones poco claras (defectos), o el emprendedor que insiste en aprobar todos los detalles incluso en procesos básicos (retrasos). En general, el desperdicio puede manifestarse como la duplicación de datos, reuniones largas que podrían evitarse con un correos electrónicos precisos y oportunos, incluso empleados que realizan tareas para las cuales nunca recibieron el entrenamiento adecuado.

Por ejemplo, un pequeño emprendimiento de comercio electrónico que experimenta errores frecuentes en el procesamiento de órdenes. Cada error da lugar a reembolsos, reenvíos y quejas de clientes, ninguno de los cuales crea valor. Al identificar los errores como una forma de desperdicio y abordar el problema desde su raíz (por ejemplo, instrucciones confusas, plazos inadecuados, empaque deficiente, etc.), la empresa puede reducir costos y, al mismo tiempo, mejorar la satisfacción del cliente.

Por otro lado, la reducción de desperdicios impacta directamente en la rentabilidad del negocio, la eficiencia operacional e incluso en la motivación de los empleados. Más importante aún, fomenta una mentalidad de mejora continua: los equipos comienzan a cuestionarse por qué se hacen las cosas de cierta manera y si realmente añaden valor al proceso o incrementan la satisfacción del cliente. Para emprendimientos con recursos limitados, la reducción de desperdicio es, sobre todo, una herramienta poderosa para la asignación eficiente de recursos dentro de la organización.

2. Aclarar los procesos: la productividad sigue a la claridad

Muchos emprendedores subestiman cuánta ineficiencia es causada por procesos internos poco claros. En las etapas tempranas de un emprendimiento, los roles suelen superponerse, las responsabilidades no son claras o se cambian frecuentemente, y muchas veces el trabajo se realiza a través de conversaciones informales en lugar de procedimientos estructurados. Si bien esta flexibilidad puede ser una ventaja al inicio, se convierte en una desventaja a medida que el emprendimiento crece. Un proceso interno eficiente se construye en torno a cinco elementos críticos:

  1. Objetivo del proceso: cuáles son los resultados esperados o qué se pretende lograr al final del proceso.
  2. Secuencia y actividades del proceso: cómo fluye el trabajo desde el inicio hasta el final.
  3. Responsables: quiénes participan y cómo contribuyen en el desarrollo del proceso
  4. Recursos: los recursos humanos, físicos y no físicos que son necesarios.
  5. Indicadores de eficiencia: cómo se monitorea y se mide el desempeño del proceso

La claridad de un proceso no requiere necesariamente manuales extensos ni diagramas complejos. Lo que importa es la comprensión lógica del proceso; es decir, todos los involucrados deben saber cuál es el resultado esperado al final del proceso, quién hace qué y cuándo, que clase de recursos deben utilizarse y los parámetros que deben aplicarse para medir el desempeño del proceso.

Por ejemplo, consideremos el caso de un pequeño negocio que prepara propuestas de servicios de manera inconsistente debido a que en algunas ocasiones lo elabora el equipo de ventas, otras veces algún otro empleado y en otras ocasiones el dueño del negocio. ¿Cuál es el resultado previsible? A veces se incumplen plazos, los precios varían y los clientes reciben mensajes incompletos o incluso contradictorios. Al diseñar claramente el proceso de elaboración de propuestas, definiendo responsables, secuencia de actividades, insumos requeridos y plazos, la empresa puede reducir errores, acortar los ciclos de respuesta y proyectar una imagen más profesional.

En la práctica, las empresas que definen sus procesos claramente suelen observar mejoras inmediatas en eficiencia del proceso y en la asignación de recursos y responsabilidades; el trabajo avanza más rápido, se cometen menos errores y los empleados experimentan menos frustración. Con el tiempo, estas mejoras se reflejan en los resultados financieros a través de reducción de costos y resultados financieros más predecibles.

3. Invertir para ser más eficientes: la tecnología como aliada estratégica

Las mejoras en productividad no se basan únicamente en disciplina y claridad; también requieren inversiones inteligentes. La tecnología, cuando está alineada con las necesidades del negocio, es una de las herramientas más poderosas para reducir costos y liberar capacidad humana.

Para muchas pequeñas empresas, el primer paso es sorprendentemente básico: dejar atrás las hojas de cálculo, los registros en papel y la entrada manual de datos. Los sistemas contables en la nube, las aplicaciones de atención al cliente y las plataformas de inventario en línea pueden reducir drásticamente el esfuerzo administrativo, al tiempo que mejoran la precisión y la visibilidad.

En algunos casos, la oportunidad de mejora no necesariamente implica comprar un nuevo software, sino utilizar mejor el que ya existe. Es común encontrar empresas que invirtieron en sistemas, pero nunca los adoptaron plenamente. Revisar estas herramientas y aprovechar funcionalidades poco utilizadas puede generar resultados rápidos a un costo mínimo.

Las soluciones más avanzadas, como la automatización, la robótica o la maquinaria computarizada, ya no están reservadas únicamente para las grandes corporaciones. Estas tecnologías se han vuelto más accesibles y pueden mejorar significativamente la consistencia y el rendimiento, especialmente en empresas de manufactura o logística de distribución. Es importante destacar que la automatización no elimina la necesidad de personas; sino que permite que los empleados se concentren en tareas de mayor valor que requieren criterio, creatividad y construcción de relaciones.

En este punto, la inteligencia artificial merece una atención especial. La IA no es una solución mágica, pero ofrece beneficios prácticos que ya están disponibles. Una forma útil de pensar en las herramientas de IA es como si se le asignara un asistente a cada empleado. Tareas como redactar correos electrónicos, preparar propuestas, resumir documentos, responder consultas rutinarias de clientes o procesar facturas pueden automatizarse parcialmente o acelerarse con el apoyo de la IA.

Si cada empleado obtiene incluso una pequeña mejora en productividad, el efecto acumulado en toda la organización puede ser significativo. Además, muchas plataformas de software existentes ya incorporan capacidades de IA que los propietarios de negocios quizá ni siquiera conocen. Explorar estas funciones puede generar valor adicional sin grandes inversiones nuevas. No todas las empresas están listas para proyectos de IA a gran escala; sin embargo, para aquellas que enfrentan problemas complejos, grandes volúmenes de datos y acceso a las herramientas adecuadas, la IA puede convertirse en una ventaja estratégica en lugar de una simple novedad.

Conclusión: la productividad como disciplina competitiva

En mercados inciertos, la productividad no es simplemente una iniciativa; es una disciplina. Al reducir sistemáticamente el desperdicio, mejorar continuamente los procesos e invertir de manera inteligente en tecnologías que mejoran la eficiencia, los emprendedores pueden fortalecer sus negocios de adentro hacia afuera.

El hilo conductor de estos tres enfoques es la intencionalidad. En lugar de reaccionar ante presiones externas con cautela o demora, las empresas productivas toman el control proactivo de sus operaciones internas. Este enfoque no solo mejora el desempeño a corto plazo, sino que también construye una base para el crecimiento a largo plazo. En tiempos difíciles, trabajar más duro rara vez es suficiente. Trabajar de manera más inteligente es lo que permite a los emprendimientos sobrevivir y, con el tiempo, prosperar.

Tuesday, January 6, 2026

Cinco Fundamentos Estratégicos para el Emprendedor Moderno

En un entorno de constante cambio, los emprendedores exitosos no son solo eficientes administradores de riesgos y recursos; son, fundamentalmente, visionarios y arquitectos del cambio social y económico. Sin embargo, una visión sin metodología es una receta para el fracaso. En su serie de conferencias Startup Investor School, Sam Altman, expresidente de Y Combinator y actual CEO de OpenAI, sintetiza un enfoque de cinco principios para el éxito emprendedor. Comprender estos fundamentos no es simplemente un ejercicio académico; es un requisito previo para enfrentar la incertidumbre del mercado global contemporáneo. 

La Preeminencia de la Adecuación «Producto–Mercado»

Uno de los errores más comunes entre los emprendedores es la creencia de que una idea brillante, por sí sola, garantiza el éxito del emprendimiento. Altman sostiene que el componente fundamental del éxito no es la idea en sí, sino la creación de un producto que los usuarios realmente necesiten. En términos académicos, esto se conoce como la búsqueda de la adecuación producto–mercado (Product–Market Fit).

Con frecuencia, los emprendedores caen en la trampa de desarrollar características de producto “atractivas”, pero no estrictamente necesarias, en lugar de soluciones reales e “imprescindibles”. La tesis de Altman sugiere que es preferible construir algo que un pequeño número de usuarios valore genuinamente y esté dispuesto a utilizar, en lugar de crear un producto que un gran número de personas considere interesante, pero no esté dispuesto a adoptarlo de inmediato. Es esta percepción de valor y utilidad la que crea un verdadero diferenciador competitivo alrededor del negocio.

La trayectoria temprana de Airbnb ilustra claramente este principio. En sus inicios, la plataforma luchaba por ganar tracción. Sus fundadores no se expandieron de manera prematura; por el contrario, visitaron personalmente a sus pocos anfitriones en la ciudad de Nueva York, tomaron fotografías profesionales de las propiedades e mejoraron la relación con el usuario basándose en retroalimentación directa. Al enfocarse en un segmento muy específico de viajeros que demandaban experiencias únicas y localizadas, lograron cultivar un nivel de lealtad que posteriormente se convirtió en el motor de su expansión global.

Dinámica del Mercado: Segmentos Pequeños y de Rápido Crecimiento

Un componente crítico de la filosofía de Altman está relacionado con la selección del mercado. El enfoque tradicional recomienda ingresar a mercados grandes y consolidados; sin embargo, Altman argumenta que, para un emprendimiento, el potencial de crecimiento futuro es mucho más relevante que el tamaño actual del mercado. En efecto, entrar en un mercado grande ya establecido coloca al emprendimiento en competencia directa con empresas que cuentan con capital, experiencia e infraestructura superiores. En contraste, ingresar a un mercado pequeño, pero con alto potencial de crecimiento, permite que la empresa crezca junto con la industria. A medida que el mercado se expande, el emprendimiento que domina un segmento específico tiende a consolidarse como líder en ese espacio.

Coinbase, una plataforma para transacciones y transferencias de criptomonedas es un ejemplo representativo de esta estrategia. Cuando la empresa fue fundada en 2012, el mercado de las criptomonedas era incipiente y frecuentemente considerado marginal por los inversionistas institucionales que lo veían como un pasatiempo mayormente para aficionados. No obstante, la tasa de adopción y el cambio tecnológico subyacente hacia la descentralización de operaciones resultaron exponenciales. Al posicionarse tempranamente en un sector pequeño pero emergente, Coinbase se convirtió en un componente esencial de una infraestructura que transformó el sistema financiero. Para el emprendedor, la lección es clara: identificar las tendencias y “corrientes subterráneas” tecnológicas y sociales antes de que se conviertan en fuerzas dominantes del mercado.

La Necesidad del Fundador «Motivado por la Misión»

Altman destaca con frecuencia una verdad aparentemente paradójica de la administración financiera de negocioc: las empresas más exitosas suelen ser aquellas impulsadas por una misión que trasciende el beneficio económico inmediato. Aunque esta lógica puede parecer idealista, en realidad constituye una ventaja estratégica altamente pragmática. Construir un emprendimiento es un compromiso prolongado y exigente —generalmente entre cinco y diez años— caracterizado por fracasos recurrentes y una presión psicológica constante. Los fundadores motivados exclusivamente por ganancias financieras (a menudo denominados “mercenarios” en la jerga empresarial) tienden a abandonar el proyecto cuando enfrentan los primeros obstáculos significativos. En contraste, los fundadores “misioneros” perseveran gracias a una convicción profunda en el valor del problema que buscan resolver.

Además, una misión emprendedora clara y convincente actúa como un poderoso imán para el talento de élite. Los individuos más talentosos y los emprendedores innatos rara vez se sienten motivados únicamente por los incentivos financieros; los impulsa, más bien, la oportunidad de resolver problemas reales y complejos con impacto social y económico significativo.

SpaceX es un ejemplo paradigmático de un emprendimiento impulsado por una misión. La visión de Elon Musk de hacer posible la vida multiplanetaria fue inicialmente recibida con escepticismo por muchos expertos aeroespaciales. Sin embargo, esta ambición permitió a la empresa atraer a algunas de las mentes más brillantes en física e ingeniería, dispuestas a trabajar por salarios inferiores y jornadas más exigentes que en empresas tradicionales como Boeing o Lockheed Martin, simplemente porque creían en el propósito. Este “sentido de misión” es lo que permite a los emprendimientos emergentes superar en innovación a competidores consolidados.

Excelencia Operacional: El Arte de la Iteración «Lean»

La transición de la teoría a la ejecución exige lo que Altman describe como un enfoque deliberado en “hacer cosas que parecen demasiado simples” en las etapas iniciales. Para el emprendedor, esto representa la fase empírica de validación de la idea de negocio. Muchos emprendedores desperdician capital en campañas de marketing costosas o en estructuras corporativas complejas antes de haber validado su hipótesis central. El enfoque de Altman favorece un ciclo iterativo y ágil: construir, medir y aprender. Este proceso requiere una proximidad casi obsesiva con el cliente.

Stripe, una empresa de servicios financieros ejemplifica esta filosofía. Sus fundadores, los hermanos Collison, no pasaron años diseñando una red global de servicio sofisticada desde el inicio; en cambio, desarrollaron una aplicación simple que resolvía un problema concreto, frustrante y real: el procesamiento de pagos en línea. En sus primeras etapas, el producto era tan básico que los propios fundadores debían instalar manualmente el software en las computadoras de los usuarios. Lejos de ser un obstáculo, esta interacción directa se convirtió en una fuente invaluable de retroalimentación que permitió perfeccionar el producto hasta transformarlo en una infraestructura financiera multimillonaria.

El Efecto Compuesto del Talento y la Cultura

Finalmente, Altman enfatiza que “el equipo que se construye en las etapas iniciales es el reflejo de lo que la empresa será en el futuro”. En las etapas tempranas de un emprendimiento, las primeras contrataciones son las más importantes, ya que constituyen el ADN organizacional. Una sola contratación mediocre entre los primeros diez empleados puede afectar de manera significativa el nivel de excelencia requerido para escalar con éxito.

Por ello, los emprendedores deben cultivar una alta “densidad de talento”. Esto implica priorizar personas con inteligencia práctica, criterio y capacidad de ejecución, más que currículums impresionantes. Una cultura de altas expectativas y acción rápida tiende a convertirse en una profecía autocumplida.

OpenAI, bajo el liderazgo de Altman, es un ejemplo claro de este enfoque. Al reunir a un grupo selecto de investigadores de inteligencia artificial alineados con la visión de la organización y fomentar una cultura de rigor científico combinada con una orientación práctica hacia el producto, la empresa logró competir, y en muchos casos superar, a laboratorios de investigación significativamente más grandes, como los de Google y Meta.

El Llamado a la Acción

Las estrategias de Sam Altman ofrecen un marco práctico y coherente para los emprendedores contemporáneos. El éxito emprendedor depende, en gran medida, de la capacidad de combinar rigor intelectual con perseverancia; identificar mercados pequeños con alto potencial de crecimiento; construir productos que resuelvan problemas reales; y liderar con una misión capaz de atraer talento y compromiso.

El propósito del emprendedor no es simplemente crear un empleo o una empresa, sino asumir el compromiso de resolver algunas de las ineficiencias más urgentes del mundo mediante el uso estratégico de la tecnología y la organización. A medida que los emprendedores se embarcan en este camino, deben recordar que las empresas más exitosas no solo visualizan el futuro: son aquellas que, de manera sistemática y disciplinada, lo convierten en realidad.

Monday, November 3, 2025

Cuatro Formas Sencillas de Generar Ideas Innovadoras

En algún punto del proceso, los emprendedores comparten la misma preocupación: “¿Soy lo suficientemente creativo como para desarrollar una gran idea?” Muchos piensan que la innovación está reservada para artistas consagrados o genios tecnológicos. Sin embargo, como sostiene el experto canadiense Jeremy Gutsche, autor de Exploiting Chaos (2009) y Better and Faster (2015) que ha dedicado su carrera a estudiar patrones de creatividad y disrupción, la innovación disruptiva suele surgir de circunstancias sorprendentemente cotidianas. Su mensaje es simple y práctico: cualquier persona, independientemente de su condición, puede generar ideas valiosas si aprende a reconocer las oportunidades que se esconden en la vida diaria. Gutsche identifica cuatro formas prácticas para fomentar lo que denomina “super ideas”: identificar un problema, escuchar activamente, observar el entorno y registrar las ideas generadas. Cada uno de estos principios surge no de una inspiración espontánea, sino de la observación intencionada, la curiosidad constante y el enfoque sistemático en la resolución de problemas.

1. Identificar un problema

La primera lección es sencilla: los problemas crean oportunidades. Las ideas que originan los emprendimientos son, en esencia, soluciones a problemas personales, profesionales o sociales. Gutsche ilustra este concepto con el conocido ejemplo de Richard Branson, el empresario británico que fundó el Virgin Group. A finales de los años setenta, Branson quedó varado en un aeropuerto después de que su vuelo a Puerto Rico fuera cancelado. En lugar de resignarse, decidió alquilar un avión privado. Para cubrir los costos, vendió asientos a otros pasajeros varados con un cartel improvisado que decía: “Virgin Airlines: $39 solo ida a Puerto Rico.” A raíz de este problema, muy frecuente en esos días, Branson visualizó un nuevo emprendimiento: si los viajes aéreos fueran más agradables y centrados en el cliente, tal vez había espacio para un tipo diferente de aerolínea. En 1984 nació Virgin Atlantic Airways.

La historia de Branson capta la esencia de la creatividad emprendedora: los obstáculos no son barreras, sino puertas de entrada. Para los emprendedores, la lección es clara: presta mucha atención a las frustraciones, ya que la próxima gran idea podría estar escondida en los problemas cotidianos.

2. Escuchar activamente

El segundo camino hacia la innovación es escuchar con atención, porque, como describe Gutsche, “los oídos son Wi-Fi para las ideas”. Este principio se ilustra muy bien con el caso de la doctora Jean Carruthers, una oftalmóloga canadiense cuya capacidad de escuchar activamente dio lugar a uno de los descubrimientos cosméticos más significativos de la medicina moderna.

A finales de los años ochenta, la Dra. Carruthers trataba a pacientes con blefaroespasmo, una condición que provoca espasmos involuntarios en los párpados, utilizando toxina botulínica tipo A (Botox). Una paciente notó que las inyecciones no solo aliviaban los espasmos, sino que también suavizaban las arrugas de su frente. Le preguntó: “¿Por qué no me inyecta aquí también?” Al principio, Carruthers desestimó la solicitud, pero el comentario quedó rondando en su mente. Al escuchar con atención, reconoció un potencial más allá del tratamiento clínico. Junto con su esposo, el dermatólogo Dr. Alastair Carruthers, comenzó a explorar las aplicaciones cosméticas del Botox.

Su estudio de 1992 en Dermatologic Surgery confirmó que el Botox podía reducir líneas faciales de forma segura y eficaz, desatando una industria multimillonaria y transformando la percepción cultural del envejecimiento.

La lección es poderosa: la innovación no grita, susurra. Los emprendedores que escuchan atentamente a clientes, colegas, retroalimentación o comentarios casuales tienen más probabilidades de descubrir necesidades no atendidas y oportunidades ocultas.

3. Observar el entorno

El tercer método es simple: observar alrededor. Gutsche cita el ejemplo del físico Richard Feynman, cuya costumbre de observar fenómenos ordinarios lo llevó a descubrimientos extraordinarios. Un día, mientras almorzaba en la Universidad de Cornell, Feynman vio a un estudiante lanzar un plato desechable a través de la cafetería. Feynman observó que el escudo con el emblema de Cornell parecía girar más rápido que el propio plato. Intrigado, exploró la dinámica rotacional que explicaba ese comportamiento. Estos cálculos, como relató más tarde en su libro Surely You’re Joking, ¡Mr. Feynman! (1985), contribuyeron a desarrollar el pensamiento que fundamentó su posterior trabajo en electrodinámica cuántica, investigación que le valió el Premio Nobel de Física en 1965.

La historia de Feynman nos recuerda que la observación no es pasiva; es una disciplina activa de curiosidad. Los emprendedores que cultivan este hábito descubren patrones, inconsistencias y posibilidades novedosas que otros ignoran. En una era de abundante información, quienes detectan las pequeñas rarezas suelen tener en sus manos los insumos esenciales de una gran idea.

4. Registrar las ideas

Finalmente, Gutsche enfatiza que incluso las mejores ideas son inútiles si se olvidan. La inspiración creativa es fugaz, por lo que los emprendedores deben desarrollar la disciplina de escribir sus ideas. La historia de Larry Page, cofundador de Google, ilustra claramente este punto. En 1996, Page se despertó súbitamente de un sueño en el que imaginaba organizar todos los enlaces de la World Wide Web para hacer la información más accesible. En lugar de ignorarlo, registró la idea de inmediato. “Cuando llega un sueño realmente grandioso, escríbelo”, dijo Page más tarde. Esas notas tomadas a medianoche se convirtieron en la base conceptual del algoritmo de Google que transformó radicalmente el acceso a la información digital.

La experiencia de Page recuerda que la inspiración rara vez llega de acuerdo con un plan. Muchos emprendedores tienen destellos de ideas brillantes, pero no los registran. La creatividad es volátil: aparece sin aviso y desaparece igual de rápido. Mantener un cuaderno o diario es una buena práctica para evitar que una idea transformadora no se esfume.

La innovación, más que talento, es un hábito

El común denominador de estas historias no es la genialidad, sino los hábitos conscientes. Richard Branson convirtió la frustración en oportunidad. Jean Carruthers prestó atención a un comentario de una paciente. Richard Feynman observó un plato volando en una cafetería. Larry Page capturó un sueño antes de que se desvaneciera. Ninguno dependió únicamente del talento; todos ellos se apoyaron en la atención, la curiosidad y la iniciativa.

El mensaje para los emprendedores es simple y práctico a la vez: la innovación no consiste en esperar pasivamente a que llegue la inspiración. Consiste en entrenarse para observar, escuchar, reflexionar y actuar. La creatividad no es un talento raro, sino una habilidad que se cultiva y, lo más importante, está disponible para cualquiera dispuesto a interactuar de manera consciente con el mundo.

 

Tuesday, September 30, 2025

Tres Sesgos Cognitivos que todo Emprendedor debe Evitar

Desarrollar un emprendimiento desde la concepción de una idea hasta su transformación en un negocio rentable requiere creatividad, perseverancia y planificación estratégica. Además de la planificación y el análisis del mercado, existe un factor adicional que puede influir negativamente en el éxito de un emprendimiento: los sesgos cognitivos humanos. Estos atajos mentales, presentes en la toma de decisiones diaria, pueden originar errores sistemáticos de juicio, especialmente en contextos donde las expectativas iniciales son altas, como sucede en el ámbito de los emprendimientos.

Para los emprendedores que buscan desarrollar iniciativas innovadoras, reconocer estos sesgos cognitivos no es solamente ventajoso, sino que es esencial para el éxito del emprendimiento. Este artículo analiza tres sesgos cognitivos frecuentes: el sesgo de confirmación, la heurística de disponibilidad y el sesgo de anclaje; el artículo primero define cada uno de ellos, luego examina sus implicaciones prácticas para los emprendimientos y, finalmente, ofrece recomendaciones prácticas para identificar y mitigar sus efectos.

1. La cámara de resonancia: Sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación es la tendencia humana a buscar, interpretar, favorecer y recordar información de manera que refuerza creencias o hipótesis preexistentes. Es el equivalente psicológico a llevar anteojeras de caballo: nos concentramos en lo que esperamos o lo queremos ver, al mismo tiempo que filtramos convenientemente la información o la evidencia que lo contradice. Para los emprendedores, cuyos proyectos dependen con frecuencia de una fe inquebrantable en su visión única, este sesgo puede convertirse en una trampa particularmente engañosa.

Un ejemplo de sesgo de confirmación en la historia reciente de emprendimientos es el de Juicero, un emprendimiento que recaudó más de 120 millones de dólares de inversores privados. La compañía desarrolló una patente para una máquina exprimidora conectada al internet que exprimía paquetes de frutas y verduras preenvasadas prometiendo una experiencia única de sabor natural “del campo a su vaso” con solo presionar un botón. El problema central, como se supo más tarde, era sorprendentemente simple: los paquetes preenvasados podían exprimirse con la mano, sin necesidad de la exprimidora. La máquina, que tenía un precio de 400 dólares, resultaba, en la práctica, innecesaria. La pregunta obvia es: ¿Cómo pasó desapercibido un detalle tan obvio para tantas personas y recursos comprometidos con la idea del emprendimiento? El sesgo de confirmación desempeñó un papel decisivo. Acá están algunos detalles que explican el fenómeno:

  • Investigación de mercado selectiva: en la evaluación de mercado, el equipo priorizó comentarios positivos sobre el diseño y concepto del producto, dejando de lado dudas sobre el problema, valor o necesidad que este cubre.
  • Validación interna: en el ámbito interno de la empresa, prevaleció una tendencia a reforzar la premisa central relacionada con el diseño y las características físicas del producto. Las opiniones alternativas pudieron no recibir la debida atención, al considerarse que ponían en riesgo el potencial del producto.
  • Enfoque en características sobre fundamentos: los logros de ingeniería y el diseño elegante del producto se convirtieron en el centro de atención, reforzando la creencia en la superioridad del producto mientras se evadía sistemáticamente la pregunta fundamental: ¿realmente se requiere un dispositivo de 400 dólares con conexión Wi-Fi para exprimir frutas y vegetales?

A veces, la convicción de un emprendedor, a menudo necesaria para superar obstáculos, se convierte en una desventaja cuando impide una evaluación honesta del producto o del mercado.

Por qué los emprendedores deben evitarlo: el sesgo de confirmación puede desvirtuar el proceso de validación y ajuste de la idea del emprendimiento. En el dinámico mundo de los emprendimientos, la capacidad de reconocer incongruencias y adaptarse rápidamente en base a datos objetivos es crucial. Los emprendedores atrapados en una cámara de resonancia corren el riesgo de persistir en ideas defectuosas o incluso equivocadas, sacrificando recursos valiosos en lugar de enfrentar verdades incómodas pero que podrían salvar el emprendimiento. Cuando el emprendedor cae en este sesgo cognitivo, el emprendimiento termina tratando de resolver un problema inexistente, irrelevante o una solución por la que los clientes no están dispuestos a pagar.

2. La ilusión de preponderancia: Sesgo heurística de la disponibilidad

La heurística de disponibilidad es un atajo mental en el cual juzgamos la probabilidad o frecuencia de un evento según la facilidad con que podemos encontrar ejemplos similares.  Si algo se recuerda rápidamente, se asume que es más común o importante de lo que realmente es, en cuyo caso tendemos a sobreestimar su prevalencia o importancia. En el campo de los emprendimientos, esto se manifiesta a menudo como una influencia que ejercen historias de éxito o fracaso excesivamente publicitadas o difundidas, especialmente en medios sociales. Cuando esto ocurre, este sesgo, las personas tienden a sobrevalorar este tipo de información en lugar de buscar datos más amplios, consistentes y representativos.

Un ejemplo común entre emprendedores es la obsesión generalizada de convertirse en el próximo Bill Gates, Elon Musk o Warren Buffett. El internet y los medios sociales están llenos de contenido que muestra el éxito de compañías como Uber, Google, Amazon, Airbnb y SpaceX, en las que se destacan los ascensos meteóricos, sus éxitos financieros y el perfil de sus fundadores visionarios. Estas narrativas son convincentes y se constituyen en la referencia inmediata en el ecosistema del emprendedor. En los hechos, la exposición constante a tales historias puede llevar a los emprendedores a:

  • Sobreestimar la probabilidad de un crecimiento rápido: creer que todo emprendimiento puede alcanzar un crecimiento exponencial y multimillonarias ganancias en pocos años, simplemente porque esas son las historias que escuchan con mayor frecuencia.
  • Imitar tácticas superficiales: en lugar de enfocarse en modelos de negocio sostenibles, en criterios financieros sólidos y en estrategias realistas para la introducción y captura de mercados, los emprendedores pueden priorizar estrategias de rápido crecimiento con objetivos de rentabilidad demasiado ambiciosos, en la creencia de que la sobreexigencia es el único camino al éxito.
  • Ignorar la mayoría silenciosa: por cada emprendimiento famoso, existen miles de que nunca alcanzarán la fama o la valoración de Amazon, Uber o Google, pero que son emprendimientos rentables. De hecho, desde una perspectiva estadística, numerosos emprendimientos considerados exitosos pueden ofrecer ejemplos relevantes a seguir, aunque sus casos reciben menor cobertura en los medios.

La heurística de disponibilidad hace que lo raro parezca común y lo extraordinario aparezca como típico.

Por qué los emprendedores deben evitarlo: este sesgo fomenta estrategias equivocadas y expectativas poco realistas. Perseguir lo que es visible inmediatamente pero estadísticamente raro puede desviar la atención de construir un negocio rentable y sostenible. Puede llevar a una búsqueda incesante de validación externa, como la fama, el éxito financiero y la atención mediática, en lugar de la creación genuina de valor. El éxito sostenible suele emerger del progreso consistente e incremental y de una comprensión profunda del mercado, no de replicar superficialmente experiencias ajenas.

3. La influencia invisible: Sesgo de anclaje

El sesgo de anclaje se refiere a la tendencia a depender excesivamente de la primera información recibida, técnicamente denominada el “ancla”, cuando estamos tomando decisiones o cuando estamos haciendo juicios. En muchos casos el ancla (esa primera información disponible) es arbitraria o irrelevante, pero tiene la capacidad de moldear desmedidamente nuestras percepciones y decisiones.

En el ámbito de los emprendimientos, el sesgo de anclaje es frecuente en la toma de decisiones durante las etapas iniciales, especialmente al determinar precios. Por ejemplo, una empresa que desarrolla una aplicación de marketing para pequeñas empresas puede establecer su plan premium de suscripción en 200 dólares mensuales simplemente porque el principal competidor tiene ese precio, sin realizar una investigación de mercado exhaustiva. Ahora bien, si el mercado está dispuesto a pagar aproximadamente 100 dólares, la adopción de la aplicación podría verse limitada. Por otro lado, si existe disposición a pagar 300 dólares, fijar el precio en 200 implicaría no captar beneficios adicionales. En este caso, el ancla inicial basada en la competencia influye en las expectativas tanto de la empresa como de los clientes.

Por qué los emprendedores deben evitarlo: este sesgo puede afectar negativamente al emprendimiento, provocando pérdida de beneficios o alejando clientes e inversores. La información inicial que se obtiene al principio de cualquier proceso tiene el potencial de convertirse en un ancla y suele influir en la toma de decisiones, por lo que conviene cuestionarla y basar las decisiones en análisis exhaustivos, no en impresiones rápidas.

Estrategias prácticas para evitar sesgos

Reconocer estos sesgos es el primer paso; contrarrestarlos activamente es esencial para un emprendimiento resiliente. Estrategias efectivas incluyen:

  1. Cultivar una cultura de disenso (contra el sesgo de confirmación): fomentar opiniones contradictorias y retroalimentación crítica. Algunas prácticas incluyen: asignar un “abogado del diablo” en las discusiones clave, construir equipos diversos que cuestionen supuestos y usar mecanismos de retroalimentación anónima para sacar a la luz verdades incómodas, así como promover contraargumentos a las ideas dominantes.
  2. Buscar datos más allá de lo inmediato (contra la heurística de disponibilidad): evitar confiar únicamente en ejemplos muy publicitados es, sin duda, una buena práctica. Otros aspectos podrían incluir actividades tales como explorar reportes especializados, datos estadísticos, estudios de caso menos conocidos pero exitosos. Comprender las tasas reales de éxito y fracaso de emprendimientos similares, basándose en información objetiva y datos primarios del mercado,      es muy importante.
  3. Investigar información o cifras iniciales (contra el sesgo de anclaje): esto incluye realizar una investigación exhaustiva antes de negociaciones o decisiones de precios, analizar diversas fuentes, tales como propuesta de valor, precios de la competencia y estructuras de costos internas, para determinar precios. Como norma general, es bueno visualizar resultados ideales y límites (máximo y mínimo) para contrarrestar anclas, y sustentar la toma de decisiones.
  4. Practicar la autorreflexión crítica: examinar regularmente el proceso de toma de decisiones. Preguntarse: “¿Por qué creo esto? ¿Qué evidencia estoy ignorando? ¿Qué supuestos subyacen a esta elección? ¿Se basa esta decisión en datos o en intuición?”
  5. Adoptar la experimentación y la iteración: tratar las ideas iniciales como hipótesis a probar, no como dogmas a defender. Implementar metodologías ágiles como lean startup, pruebas A/B o monitoreo de datos reales de usuarios para validar o refutar supuestos. La evidencia empírica es el antídoto más eficaz contra los sesgos cognitivos.

El entorno de los emprendimientos es esencialmente impredecible, pero el buen juicio no tiene por qué serlo. Al comprender y contrarrestar activamente los sesgos cognitivos, los emprendedores pueden tomar decisiones más racionales, diseñar productos más atractivos y navegar la incertidumbre con mayor claridad y resiliencia. El cerebro humano es una herramienta poderosa, pero como cualquier herramienta, debe entenderse y usarse con sabiduría. Al superar estos tres sesgos cognitivos, los emprendedores se posicionan no solo para sobrevivir, sino para construir proyectos de verdadero impacto.

 

Monday, September 15, 2025

Tres Pasos paraTransformar el Mercado: Lecciones de Virgin Atlantic

Richard Branson, conocido emprendedor y fundador del grupo Virgin, sostiene que no tiene sentido iniciar un negocio si este no está concebido para resolver una frustración. Esta afirmación, lejos de ser un simple recurso retórico, constituye un principio estructural que ha orientado el desarrollo del portafolio diverso de Virgin, el cual abarca sectores tan distintos como la música, las telecomunicaciones y, de manera particularmente emblemática, la aviación. La creación de Virgin Atlantic constituye un buen ejemplo de este axioma emprendedor en acción.

Paso 1: Identificación de la frustración (el problema) - El primer paso, y posiblemente el más determinante, en el proceso emprendedor de Branson  consiste en identificar con precisión aquello que genera frustración. Este proceso no se limita a reconocer incomodidades menores, sino a detectar puntos de frustración (dolor) significativos, ineficiencias estructurales y deficiencias en mercados o servicios existentes. En los primeros años de la década de 1980, la industria aérea se caracterizaba por un entorno especialmente propenso a tales insatisfacciones. La experiencia de Branson con la cancelación de un vuelo hacia las Islas Vírgenes Británicas, una práctica corriente en esos días, fue la muestra de una problemática sistémica: deficiente servicio al cliente, tarifas elevadas y una experiencia de viaje impersonal. Los pasajeros eran tratados sin consideración ya que debían enfrentar constantes retrasos, espacios reducidos y trato descortés.

Para Branson, este episodio, que podría interpretarse como anecdótico, se transformó en el detonante de un cuestionamiento más amplio: si él, como viajero frecuente, experimentaba tal nivel de frustración y descontento, era razonable inferir que miles de pasajeros compartían sentimientos similares. Branson había aplicado un razonamiento semejante en su incursión anterior en la industria musical: Virgin Records, que surgió como respuesta a las prácticas de las grandes firmas discográficas que tomaban ventaja de los artistas, restringiendo su libertad creativa y limitando su potencial de desarrollo. En ambos casos, Branson identificó las frustraciones personales como insumos valiosos para sus emprendimientos, ya que estos revelaban necesidades insatisfechas reales y oportunidades latentes.

Paso 2: Visualización de la solución (la perspectiva del cliente) - El segundo paso consiste en imaginar una solución potencial que resuelva directamente las frustraciones e ineficiencias identificadas, adoptando de manera deliberada la perspectiva del cliente. La pregunta clave que orienta este proceso, según Branson, es: ¿por qué no? Es decir, ¿qué características debería tener una experiencia verdaderamente satisfactoria para el usuario final?

Tras la cancelación de su vuelo, Branson optó por una acción inmediata: rentó un avión privado y ofreció los asientos sobrantes a otros pasajeros varados por un precio nominal, anunciando el vuelo en una pizarra. Este experimento espontáneo no fue solo una solución práctica, sino también una prueba de mercado en tiempo real. Al final del vuelo, la observación de un pasajero —quien sugirió que Branson podría establecer un negocio si mejoraba ligeramente el servicio— constituyó una validación temprana de su hipótesis emprendedora. A partir de allí, Branson configuró una visión que buscaba revertir las deficiencias de las aerolíneas tradicionales mediante cuatro ejes centrales:

  • Orientación al cliente, entendida como la consideración del pasajero como individuo y no como simple “número de asiento”.
  • Comodidad real, superando el mínimo funcional para garantizar una experiencia agradable.
  • Entretenimiento a bordo, reconociendo que el tiempo de vuelo puede convertirse en una oportunidad de disfrute.
  • Relación calidad-precio, ofreciendo servicios diferenciados sin necesidad de precios excesivos.

Para los emprendedores, este paso exige lo que podríamos denominar empatía creativa; es decir, no basta con diseñar funcionalidades, es preciso concebir experiencias que se conecten de manera auténtica con las expectativas y aspiraciones de los usuarios.

Paso 3: Retroalimentación continua (perfeccionamiento de la solución) - El tercer paso consiste en reconocer que el lanzamiento de un emprendimiento constituye apenas el inicio de un proceso iterativo de aprendizaje y perfeccionamiento. La retroalimentación permanente se construye sobre el fundamento de un principio rector de sostenibilidad e innovación. Virgin Atlantic se propuso desde su origen ser notablemente mejor que British Airways, y para ello adoptó diversas estrategias, entre otras:

  • Cultura de servicio superior, sustentada en una inversión significativa en formación del personal, lo cual permitió generar un entorno organizacional orientado al trato cordial y atento.
  • Innovación en el producto, al introducir características pioneras, como sistemas de entretenimiento individuales en el respaldo de los asientos y la creación de la cabina premium economy, que respondía a un segmento intermedio de consumidores entre la primera clase y la clase económica.
  • Estrategia de diferenciación de marca, Branson supo capitalizar tanto su carisma personal como la identidad disruptiva de Virgin, reforzada incluso por episodios de confrontación con competidores, como el conocido escándalo de las dirty tricks de British Airways (practicas de competencia desleal para perjudicar a Virgin)

Para los emprendedores, esta etapa implica concebir mecanismos sistemáticos de recolección y análisis de información: encuestas, observación del comportamiento de los consumidores, monitoreo de tendencias, en lo posible, contacto directo con los usuarios. La crítica, más que ser evitada, debe asumirse como fuente de crecimiento y adaptación. El propio Branson frecuentemente viaja en su aerolínea como pasajero común y corriente para dialogar con pasajeros y empleados. Branson es un buen ejemplo de un liderazgo basado en la proximidad y en la escucha activa, lo que le permite detectar de primera mano nuevas demandas y áreas de mejora.

La mentalidad emprendedora orientada al futuro - La experiencia de Virgin Atlantic constituye un caso paradigmático sobre cómo la innovación emprendedora puede surgir de la observación sistemática de frustraciones cotidianas. El proceso se articula en tres preguntas sucesivas: ¿Cuál es el problema?, ¿Cómo se puede solucionar? y ¿Cómo se puede mejorar continuamente?

En un mercado global crecientemente competitivo, el éxito no depende únicamente de contar con un buen producto o servicio, sino de la capacidad de ofrecer soluciones que resuenen con los clientes, mitiguen sus insatisfacciones y superen constantemente sus expectativas. De este modo, las frustraciones dejan de ser obstáculos y se convierten en oportunidades estratégicas. Branson demuestra que, con un enfoque metodológico y una orientación hacia el cliente, es posible transformar experiencias negativas en recursos de innovación para construir propuestas de valor sostenibles. La lección es clara: la próxima idea de emprendimiento puede estar en una experiencia frustrante; sin embargo, es crucial que el emprendedor tenga la sensibilidad para identificarla, la visión para transformarla y la disciplina para perfeccionarla.

 

Tuesday, September 2, 2025

El Método Feldman: Un Enfoque Practico para la Excelencia Emprendedora


En 1992, un hombre de 80 años yacía en una cama de hospital, sometido a tratamiento médico. Se estaba recuperando, pero no descansando. Desde allí, en apenas 28 días, vendió 15 millones de dólares en seguros de vida y ganó un concurso de ventas que, irónicamente, había sido creado en su honor y en el que se suponía que no debía participar. Ese hombre era Ben Feldman, una leyenda cuyas cifras parecen más mito que realidad.

Feldman no se limitó a vender seguros; redefinió la profesión. Desde 1942 hasta su muerte en 1993, colocó más de 1.500 millones de dólares en pólizas de vida. En sus mejores años, ganaba más de un millón de dólares en comisiones, superando incluso las ventas combinadas de equipos completos en empresas competidoras. Sin embargo, su verdadero genio no residía en los números, sino en su enfoque: interpretar necesidades no expresadas y posicionarse no como vendedor de productos, sino como un consultor de valor. El Método Feldman ofrece hoy lecciones prácticas para todo emprendedor.

Principios Fundamentales del Paradigma de Feldman - El método Feldman se sustenta en tres principios, cada uno de los cuales representa un cambio radical frente a las tácticas tradicionales de ventas. Aunque nacieron en el sector de seguros de vida, estos principios constituyen un marco universal para la creación de valor y el compromiso con los clientes, aplicable a cualquier iniciativa empresarial.

Principio 1: El Axioma de la Trascendencia del Valor - La frase más célebre de Feldman resume este principio: “No vendo seguro de vida. Vendo dinero. Vendo dólares por unos pocos centavos cada uno.” Con ello, trasladaba la conversación del producto tangible al beneficio intangible. Para el emprendedor actual, esto significa pasar de una mentalidad centrada en el producto a una mentalidad centrada en el valor.

El éxito no depende de la superioridad técnica del producto, sino de la capacidad para articular resultados transformadores. Por ejemplo, una empresa que desarrolla aplicaciones de software no vende, digamos, “herramientas de gestión de proyectos en la nube con analítica avanzada”, sino “agilidad operativa y mayor productividad del equipo.” De la misma manera, un emprendimiento de logística de distribución no vende “entregas rápidas”, sino “conveniencia, ahorro de tiempo y tranquilidad para pequeños empresarios”. Este cambio de perspectiva exige una comprensión empática y profunda de las aspiraciones y puntos de dolor (problemas) del cliente, lo que permite justificar precios atractivos y sostener una diferenciación competitiva.

Principio 2: El Imperativo de la Preparación Meticulosa - Feldman dedicaba horas, días e incluso semanas a investigar a un solo cliente. No era simple recolección de datos: construía una narrativa completa del cliente, lo que le permitía diseñar propuestas personalizadas con precisión quirúrgica.

Para el emprendedor moderno, esto se traduce en un compromiso serio con el descubrimiento de clientes y el análisis de mercado. Una visión superficial de un segmento objetivo ya no basta. Este principio implica: Obtener información relevante para detectar necesidades latentes y motivadores de comportamiento; desarrollar perfiles centrados en expectativas reales más que en datos sociodemográficos; analizar a fondo el entorno competitivo para identificar oportunidades de posicionamiento. Con este nivel de preparación, el emprendimiento deja de ser un proyecto especulativo e intuitivo para convertirse en un esfuerzo calculado y estratégico.

Principio 3: El Arte de Identificar Problemas Ocultos - La habilidad más refinada de Feldman fue revelar problemas de los que sus clientes ni siquiera eran conscientes. Señalaba riesgos invisibles —como cargas fiscales sobre herencias o deficiencias en la transferencia de patrimonio— y luego ofrecía sus pólizas como la solución natural. Para los emprendedores, esta capacidad es crucial para crear mercados e impulsar la innovación. Consiste en concentrar esfuerzos para detectar ineficiencias, frustraciones o resultados subóptimos en una industria y posicionar el producto o servicio como la respuesta adecuada. Al identificar y comunicar con claridad los problemas de su público, el emprendedor se convierte en un aliado estratégico, no en un simple proveedor.

El Legado del Método Feldman - La carrera de Ben Feldman trasciende las ventas y ofrece un modelo práctico para el éxito emprendedor. Sus tres principios —valor más que simple  producto, preparación rigurosa e identificación de problemas ocultos— constituyen un marco sólido para gestionar emprendimientos en entornos de alta incertidumbre.

En un mundo marcado por la disrupción tecnológica, Feldman nos recuerda que los pilares del éxito no dependen de modas pasajeras, sino de un compromiso profundo para comprender y servir al cliente. Adaptadas a herramientas modernas como el análisis de datos o la comunicación digital, sus metodologías otorgan una ventaja competitiva tanto sostenible como ética.

En última instancia, el Método Feldman enseña una lección poderosa: el éxito empresarial no se logra persuadiendo al cliente a comprar, sino entendiéndolo tan bien que la solución ofrecida se convierte en una necesidad ineludible.

Thursday, May 8, 2025

Tres Principios para la Gestión del Riesgo en los Emprendimientos

En entornos impredecibles, como los del emprendimiento, el riesgo no es una amenaza ocasional: es un factor constante. Desde el momento en que se concibe la idea del negocio, pasando por las decisiones críticas para introducir el negocio en el mercado y conquistar segmentos de mercado, los emprendedores deben enfrentarse a la incertidumbre en cada uno de los pasos del proceso.

Contrariamente a las historias emprendimientos, que suelen exaltar la audacia, perseverancia y la intuición, el entorno actual de los startups exige un enfoque más sistemático.  Edward O. Thorp, un profesor de matemáticas que se convirtió en estrella del Blackjack (juego de azar) y pionero de la inversión en fondos de cobertura en el mercado de valores, desarrolló un modelo de administración de riesgo que no es solamente científicamente riguroso, sino que es también totalmente práctico. La historia de Thorp no es simplemente una técnica para realizar apuestas en juegos de azar; es, sobre todo una estrategia para comprender, medir y minimizar el riesgo sobre la base de conocimiento e información relevante.

Matemáticas, juegos de azar y gestión de riesgo - Edward Thorp comenzó su carrera como profesor de matemáticas en la Universidad de Massachussets (MIT), en la especialidad de teoría de las probabilidades y matemáticas aplicadas. A diferencia de la mayoría de los académicos, concentró   su investigación en áreas no tradicionales en su área de especialidad como los juegos de azar y las finanzas, con el objetivo de transformar la teoría matemática abstracta en conocimiento aplicable.

En 1962, Thorp publicó un artículo científico titulado “A Favorable Strategy for Twenty-One” (que puede ser traducido como estrategia para jugar 21). Allí introdujo un revolucionario método de conteo de cartas que permitía a los jugadores de blackjack ganar al casino al rastrear la proporción de cartas denominadas altas y bajas en el mazo. No se trataba de un truco afortunado, sino de un sistema basado en probabilidades y respaldado por datos y razonamiento matemático. Los casinos, inicialmente escépticos, pero claramente afectados a medida que las ideas de Thorp se difundían entre los jugadores, empezaron a implementar contramedidas como el uso de múltiples mazos y el barajado de cartas más frecuentemente. Sin embargo, el mensaje fue claro: los resultados producto del azar podían medirse, y consecuentemente, el riesgo podía gestionarse.

Probabilidades y los mercados financieros - Tras conquistar las mesas de blackjack, Thorp dirigió su atención a Wall Street. En colaboración con Claude Shannon —el padre de la teoría de la información—, aplicó su enfoque cuantitativo a las inversiones. Al identificar ineficiencias en los precios del mercado, desarrolló formas tempranas de lo que hoy conocemos como inversión cuantitativa. Por ejemplo, los fondos alternativos de inversión conocidos también como fondos de cobertura o de alto riesgo, en los que Thorp participaba como socio ( Princeton/Newport Partners), utilizaba el análisis estadístico y otras estrategias matemáticas para generar rendimientos consistentemente altos, incluso por dos décadas. Nuevamente, el éxito no se basaba en presentimientos, sino en riesgos calculados y modelos probabilísticos. El trabajo de Thorp ayudó a sentar las bases del modelo de inversión cuantitativa, que es de uso común en el mercado de valores.

Esta transición del juego de azar a los mercados financieros sobre la base de modelos y razonamiento matemático representa para los emprendedores una realidad evidente: los mercados pueden parecer caóticos e impredecible, pero con las herramientas adecuadas, pueden comprenderse y navegarse estratégicamente.

Los Principios de Thorp para la gestión del riesgo - Ahora bien, ¿cómo se pueden aplicar los principios de Thorp en el proceso de los emprendimientos? La filosofía de riesgo de Edward Thorp se apoya en tres pilares esenciales, todos aplicables al mundo del emprendimiento:

1. Comprender el Juego que se está jugando - Para tener éxito, primero es necesario conocer las reglas y dinámicas de la industria en la que uno se desenvuelve. En el blackjack, Thorp dominó las probabilidades; en las finanzas, diseccionó la mecánica del mercado. Del mismo modo, los emprendedores deben sumergirse en sus mercados: estudiar las necesidades del cliente, los marcos regulatorios, el panorama competitivo y las tendencias de la industria.

Por ejemplo, un startup en el sector de energía limpia debe comprender no solo la tecnología, sino también los subsidios gubernamentales, las regulaciones ambientales y la opinión pública. Operar sin este conocimiento equivale a jugar sin conocer las reglas.

2. Permanecer en el juego el tiempo suficiente para aprovechar las oportunidades - En el juego de Blackjack, Thorp nunca apostaba fuerte a menos que las probabilidades estuvieran claramente a su favor. Los emprendedores deberían adoptar la misma estrategia de entender lo que ocurre en el entorno, esperar y asumir riesgos cuando es oportuno. En algunos casos esto puede traducirse una estrategia conservadora (en oposición a una estrategia agresiva) para conservar recursos y limitar el gasto para tomar ventaja cuando surjan oportunidades reales de crecimiento en el mercado.

Airbnb es un buen ejemplo: en sus primeros años, creció de forma modesta mientras perfeccionaba su modelo. Solo cuando la demanda del mercado se disparó, invirtió masivamente para acelerar y consolidar su crecimiento y presencia en el mercado. Esta capacidad de esperar —y actuar con decisión en el momento adecuado— es clave para el éxito a largo plazo.

3. Aceptar las pérdidas como parte de la estrategia - Ningún sistema gana todo el tiempo. Thorp esperaba pérdidas, pero se aseguraba de que nunca lo dejaran fuera del juego. Los emprendedores deben adoptar la misma mentalidad. No todos los lanzamientos de productos o campañas serán exitosos. Lo importante es medir el riesgo anticipadamente, aprender del fracaso y minimizar su impacto.

Los startups que fomentan una cultura de fracaso constructivo promueven la innovación. Por ejemplo, si un producto no tiene la aceptación y desempeño esperado en la fase de prueba de mercado, el equipo debe analizar la retroalimentación del usuario e analizar la información y hacer decisiones para reencaminar el proceso, en lugar de descartar completamente el concepto.

El emprendedor como estratega del riesgo - El enfoque de Edward Thorp convierte al emprendedor en un estratega de mercado, no en un simple tomador de riesgos. Esto significa recolectar e interpretar activamente datos para fundamentar las decisiones. Ya sea analizando la retroalimentación de los clientes, siguiendo los movimientos de la competencia o estudiando indicadores económicos, una mentalidad basada en datos reduce los puntos ciegos. Consideremos un startup de entregas de alimentos a domicilio (delivery): si detectan un aumento de quejas por demoras en un barrio específico, esa información puede guiar decisiones estratégicas como reubicar conductores o establecer un nuevo punto de distribución.

Además, alinear la toma de riesgos con el momento adecuado del mercado es esencial. Un producto de fitness, por ejemplo, podría tener mejor desempeño si se lanza en enero, cuando muchas personas hacen resoluciones de Año Nuevo. Lanzarlo en otro momento sería desperdiciar recursos y reducir su impacto.

El fracaso como fuente de ventaja competitiva - La disposición de Thorp a aceptar pérdidas como parte del proceso ofrece una lección clave: el fracaso no necesariamente es el fin del proceso, es un recurso para aprender. Los emprendedores de éxito son los que reflexionan sobre sus fracasos, descomponen el problema para identificar las causas y extraen todas las oportunidades de aprendizaje que se pueden aplicar en el futuro.

Por ejemplo, una campaña de marketing digital con bajo retorno de inversión puede seguir aportando valor si revela qué mensajes no funcionaron o qué canales tuvieron bajo rendimiento. Estos aprendizajes orientan la siguiente iteración hacia mejores resultados. Fomentar revisiones posteriores al fracaso y promover discusiones transparentes al respecto fortalece la cultura organizacional. Los empleados se sienten más seguros para experimentar, y el negocio evoluciona más rápido.

Convirtiendo el riesgo en oportunidad - La trayectoria de Edward Thorp ofrece más que inspiración: proporciona un marco práctico para dominar el riesgo en el emprendimiento. Al tratar la incertidumbre como algo medible y no temible, los emprendedores pueden tomar decisiones más inteligentes y resilientes.

Las estrategias centrales de Thorp —comprender el entorno, actuar cuando las probabilidades son favorables y aceptar el fracaso como parte del juego— pueden transformar la forma en que los líderes empresariales piensan sobre el riesgo. Nos recuerdan que, en un mundo guiado por probabilidades, la ventaja no pertenece al más audaz, sino al mejor preparado.

Thursday, May 1, 2025

Entrenamiento Deliberado: Cuatro Pasos para Desarrollar Excelencia


Imagina esto: son las 5:30 a. m. te dispones a salir para correr. Está oscuro. Hace frío. No tienes ganas. Pero esta no es una simple sesión de ejercicio para mantenerte en forma. Es algo más, tienes un objetivo: reducir 2 minutos de tu tiempo en una carrera de 10 km. Eso significa que no solo estás corriendo; estás entrenando. Cada zancada tiene un propósito. Cada respiración cuenta. Eso, en esencia, es lo que la psicóloga Angela Duckworth llama práctica deliberada, un concepto que separa a los corredores aficionados de los atletas profesionales de clase mundial. Ya sea que estés corriendo maratones, dirigiendo un equipo de trabajo o construyendo un nuevo negocio, el entrenamiento deliberado marca la diferencia entre la rutina y la excelencia.

Angela Duckworth, conocida por su trabajo pionero sobre la perseverancia, explica que el talento y la inteligencia pueden darte una ventaja inicial, pero el entrenamiento deliberado es lo que realmente impulsa la excelencia. No se trata de las horas que dedicas a hacer algo, sino de cómo utilizas el tiempo. Ya seas un atleta, un artista o un emprendedor que intenta introducir un nuevo producto o servicio, comprender y aplicar los principios del entrenamiento deliberado podría ser el factor decisivo para alcanzar eficiencia y productividad.

Según Duckworth, existen cuatro características del entrenamiento deliberado que podemos explicar utilizando el ejemplo del entrenamiento para una carrera de larga distancia que, en la práctica, son los mismos principios que se aplican al dominio del liderazgo, el emprendimiento o cualquier habilidad donde se busque alto rendimiento. Estos son los cuatro principios:

1.      Es Extremadamente Especifico e Intencional: Resuelve problemas específicos con objetivos específicos

El entrenamiento deliberado no se trata de hacer más o muchas cosas al mismo tiempo. Se trata de identificar necesidades específicas y trabajar en ellas con objetivos claros y conscientes. Duckworth enfatiza que este tipo de práctica es extremadamente intencional y orientada a la resolución de problemas. Debe ser siempre concreto y dirigido a mejorar alguna de tus habilidades actuales. En el ejemplo del entrenamiento para correr, supongamos que el problema no es la resistencia sino el ritmo, digamos que el ritmo disminuye después del kilometro 8. ¿Qué haría un corredor aficionado para mejorar su ritmo? Correr más, esperando que las cosas mejoren con el tiempo. Parece razonable pensar que a medida que el corredor sume más kilómetros, con el tiempo, el ritmo mejorara. Ahora, ¿qué haría un corredor profesional? En lugar de solo correr más, probablemente trataría de identificar el problema: ¿Por qué disminuye el ritmo? ¿Es la respiración? ¿Es la zancada? ¿Es la postura?  En corredor profesional empezaría a monitorear cada aspecto relacionado con el cambio de ritmo después dl kilometro 8 y enfocar su entrenamiento a mejorar ese tramo específicamente. Quizá podría reproducir el tramo usando una cinta de correr donde pueda controlar el ritmo, la postura y la respiración. Incluso, podría grabar la sesión de entrenamiento para revisar su desempeño  para enfocarse en un entrenamiento más específico, por ejemplo: “cómo mejorar el ritmo en 5 segundos después del kilómetro 8.”

¿Como se traduce eso al emprendimiento?  Digamos que el emprendedor recibe respuestas tibias o indiferentes de potenciales inversores, cada vez que presenta la idea de negocio. ¿Qué hacer? En lugar de perseverar en lo mismo, creyendo que finalmente alguien se interesara en la idea, el emprendedor podría empezar a reflexionar sobre todos los aspectos de su presentación. ¿Es el estilo de presentación? ¿Es la información clara y convincente? ¿Es el tamaño de Mercado? El entrenamiento deliberado buscaría analizar cada variable y mejorar cada aspecto con objetivos específicos. Por ejemplo, “Como captar la atención de la audiencia en los primeros 20 segundos”

En cualquier campo, los profesionales no solo entrenan, entrenan para mejorar lo que no está funcionando y lo hacen conscientemente. 

2.      Requiere Concentración Total: No solo es consciente sino que requiere gran esfuerzo-

Duckworth subraya que la práctica deliberada exige un compromiso y concentración. Se supone que no es algo fácil o automático. Duckworth dice que hacer algo con el mínimo esfuerzo o por el simple hecho de cumplir con una responsabilidad es, en esencia, una pérdida de tiempo ya que no promueve ningún tipo de aprendizaje, por tanto, el mejoramiento continuo. En nuestro ejemplo, el corredor aficionado suele escuchar música al correr y es común que su mente este ocupado en otras cosas como los medios sociales, llamadas pendientes del día, la cena o la reunión con amigos después del trabajo. Un corredor profesional está concentrado en lo que importa: el ritmo, la zancada, postura, respiración, distancia. El corredor profesional está concentrado en la carrera y consciente de todo lo que hace, monitorea todos los aspectos que pueden afectar su rendimiento. Por esta razón, algunas veces, en una sesión entrenamiento profesional, el agotamiento mental puede superar el agotamiento físico. Ese es el nivel de exigencia en términos de concentración y compromiso.

¿Como se aplica esto al emprendimiento? El emprendedor podría estar en el proceso de desarrollar un equipo de trabajo. Nuevas actividades, practicas e incluso habilidades son necesarias. Por ejemplo, ¿cómo dirigir una reunión?  como solicitar retroalimentación? ¿Como asignar responsabilidades? ¿Como comunicar ideas? Un emprendedor exitoso no dejaría ninguno de estos aspectos al azar o la improvisación. El entrenamiento delibrado exige práctica, consciencia y esfuerzo para aprender y mejorar cada aspecto. Contrario a la práctica común de confiar en el conocimiento y habilidades personales, los emprendedores de éxito no solo saben lo que necesitan mejorar, sino que dedican tiempo y esfuerzo para lograrlo.

El entrenamiento deliberado no es solo "hacer lo que se tiene que hacer". Es hacerlo con dedicación, esfuerzo, y total concentración para superar limites constantemente.

3.      Requiere Retroalimentación constante: Rápida, Constante e Informativa

El entrenamiento deliberado sin retroalimentación es como correr con los ojos cerrados. Duckworth insiste en que para que haya progreso, se necesita una retroalimentación constante que sea rica en información y que obtenga lo mas antes posible. En el ejemplo del entrenamiento para correr, un corredor aficionado usualmente se interesa en una retroalimentación básica de su entrenamiento, digamos tiempo y distancia, para llevar un registro intuitivo de su rendimiento. Un corredor profesional se interesa en un tipo de retroalimentación mas especifica tales como cambios de ritmo, frecuencia cardiaca, distancia, velocidad. Mas aun, revisa la sesión con su entrenador para corregir deficiencias en la postura y zancada; ambos discuten cada aspecto de la retroalimentación, en detalle, para introducir mejoras la siguiente sesión.

En el emprendimiento, la capacidad de generar retroalimentación y utilizar esa información para mejorar el próximo ciclo, es una herramienta poderosa. Por ejemplo, un emprendedor que introduce anuncios en redes sociales, como parte de su estrategia de introducción, puede utilizar retroalimentación inmediata (incluso en tiempo real) para experimentar diferentes versiones de su producto. Así, el emprendedor puede analizar y comparar reacciones del mercado para mejorar su producto o ajustar su estrategia de introducción. La retroalimentación en base a datos objetivos, como en este caso, permiten detectar el interés y expectativas de los clientes.

Como parte del entrenamiento deliberado, los emprendedores buscan constantemente retroalimentación inmediata, frecuente y sobre todo relevante para mejorar algún aspecto del emprendimiento.

4.      Reflexionar, Refinar, Repetir: La mejora es el resultado de la perseverancia

El componente final en el modelo de Duckworth es lo que separa a los profesionales de los aficionados: la perseverancia guiada por objetivos claros. La práctica deliberada es un ciclo, como tal supone intentar, fallar, reflexionar, ajustar, y volver a intentar. En este sentido, la lógica no es solamente corregir errores sino también mejorar lo que está funcionando bien. En nuestro ejemplo, después de un tiempo de entrenamiento deliberado, el corredor es capaz de mantener el ritmo después del kilometro 8. ¿Eso significa que el proceso ha terminado? Un corredor profesional se enfocaría en otro objetivo: mejorar su tiempo. El ciclo comenzaría otra vez enfocándose en aspectos concretos (nutrición, distancia, etc.), monitoreando cada aspecto según su relevancia, e introduciendo mejorar para optimizar el proceso.

En el mundo de los emprendimientos, este ciclo es fundamental. Piensa como los emprendimientos exitosos se introducen en el mercado. Primero se desarrolla una versión preliminar del producto, conocido como producto mínimo viable (MVP), luego se interactúa con clientes reales en situaciones reales, y se usan los comentarios de los clientes para introducir mejoras en el producto; luego se introduce una nueva versión del producto para desarrollar el mismo ciclo. Cada versión es mejor que la anterior, una versión mas refinada en base a la retroalimentación del mercado y el aprendizaje obtenido. Los emprendedores que practican el entrenamiento deliberado no dicen: “lo hice bien y los clientes están contentos” Dicen ellos: “Como se puede mejorar más todavía?”

En el entrenamiento deliberado, la mejora no es una actividad. Es un ciclo, un proceso que exige constante reflexión, ajuste, y repetición.

¿Por qué esto es importante para los emprendedores? – En el proceso de construir un negocio, lanzar un producto o liderar un equipo de trabajo, no se puede depender solo del talento, el conocimiento o la pasión. Los emprendedores exitosos, al igual que los atletas de élite, entrenan sus habilidades con propósito, dedican tiempo y esfuerzo para lograrlo. Ellos están conscientes del proceso todo el tiempo y saben que tienen que ir mucho más allá de su zona de confort. 

El gran diseño de los productos de Apple no es fruto de la casualidad, es el resultado de la obsesión de Steve Jobs por los pequeños detalles. Cristiano Ronaldo es el máximo goleador en la actualidad no por su talento, que lo tiene, sino por su dedicación, compromiso y esfuerzo en su entrenamiento. Elon Musk no se convirtió en un emprendedor exitoso haciendo lo que los demás hacían, sino desafió los limites tradicionales, se esforzó, experimentó, falló y porque adoptó la filosofía de mejora continua como practica empresarial. Así, la regla de oro del entrenamiento deliberado no es hacer más sino hacer mejor.

El trabajo de Angela Duckworth nos recuerda que la excelencia se gana, no se hereda. La excelencia es el resultado del entrenamiento deliberado, no porque sea más fácil, sino porque provee un camino confiable hacia la mejora. La próxima vez que te sientas atrapado en la rutina, haz una pausa y reflexiona, quizá sea tiempo de empezar a entrenar deliberadamente.